Cirugía de mano y muñeca
Las manos realizan muchas de las actividades que hacemos todos los días: trabajar, escribir, conducir, cocinar y cuidar de nosotros mismos. Cuando una lesión afecta sus huesos, tendones, ligamentos o nervios, puede ser necesario realizar una cirugía para recuperar su funcionamiento.
No todas las lesiones requieren operar. La decisión depende del tipo de daño, su gravedad y la posibilidad de recuperar la función con otros tratamientos.

¿Qué problemas se pueden tratar con cirugía?
Lesiones de tendones
Cuando se rompe el tejido que permite doblar o estirar los dedos.
Lesiones de nervios
Cuando se afecta la sensibilidad o el movimiento de la mano.
Lesiones de ligamentos
Cuando las estructuras que mantienen estables las articulaciones se desgarran.
Heridas profundas
Cuando existe daño en estructuras importantes debajo de la piel.
Secuelas de lesiones anteriores
Cuando una lesión antigua deja dolor, rigidez, deformidad o dificultad para mover los dedos.
¿En qué consiste el tratamiento?
Según el problema, el especialista puede reparar los tejidos lesionados, reconstruir estructuras dañadas o estabilizar los huesos con placas, tornillos o agujas. En algunos casos se emplean técnicas de microcirugía para reparar nervios y vasos sanguíneos.
Después del procedimiento, el paciente puede necesitar inmovilización, revisiones médicas y rehabilitación para recuperar fuerza, sensibilidad y movilidad.
El objetivo es mejorar la función de la mano y facilitar el regreso progresivo a las actividades cotidianas. El resultado y el tiempo de recuperación dependen de cada lesión.